Mostrando entradas con la etiqueta israel chávez reséndiz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta israel chávez reséndiz. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de junio de 2013

Académico digital, acceso abierto, licencias abiertas y derechos de autor


El martes 11 de Junio de 2013 el Instituto de Investigaciones Bibliográficas organizó la conferencia: Académico digital, acceso abierto, licencias abiertas y derechos de autor. Impartida por el Dr Ernesto Priego, catedrático de la City University, en Londres.

La conferencia inició con 5 preguntas elementales:

Los académicos ¿Por qué escribimos? ¿Para qué escribimos? ¿Para quién? ¿Realmente nos leen? ¿Cuantos?

El Dr Priego hizo un breve repaso de la actividad académica; se escribe para difundir conocimiento, debatirlo, construirlo. Se idealiza un lector especializado que forma parte de una comunidad activa; pero muchas de las veces los académicos comenten ese error, idealizar, pues no tienen la seguridad de que los textos que se escriben sean leídos, consultados y en el mejor de los casos, debatidos. En la mayoría de los casos las publicaciones académicas impresas sólo sirven para hacer currículum, obtener puntos del SNI o empolvarse en las bodegas.El autor debe convertirse en digital; desarrollar habilidades técnicas y aprovechar el potencial que ofrece internet para distribuir su obra; el autor digital debe publicar en Open Access; comentar abiertamente sus ideas; construir redes sociales, generar comunidades de lectores (no solo de colegas); depositar su obra en repositorios para que los contenidos sean preservados, ser visible en la red.

Uno de los factores clave para la visibilidad es el denominado Open Access (Acceso Abierto); significa que los usuarios puedan leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir y compartir la literatura científica sin restricción, ya sean financieras (suscripción) legales (licencias abiertas) o técnicas, siempre y cuando se cite la fuente de origen y no se lucre con la información.

La premisa fundamental del Open Access en las Universidades, y con especial énfasis, en las Universidades públicas es que la investigación hecha con recursos públicos debe ser pública.

La tendencia del OA no se limita a públicos académicos de países desarrollados; en Latinoamérica  existen varias Universidades, Centros de Estudios y grupos de científicos que promueven la práctica del OA. Sin embargo hay una fuerte discusión entre los grupos más conservadores que promueven la restricción de los contenidos académicos, argumentando que la información es producto del talento y trabajo personal. Hecho que no es del todo cierto, pues las investigaciones son producto de la infraestructura que se llama Universidad, que paga los sueldos, provee de materiales, laboratorios, recursos financieros y humanos. Por ello, el grupo que promueve el OA sostiene que cada país tiene legislaciones que garantizan la autoría de los derechos de autor; en el caso de México, los derechos de autor se dividen principalmente en 2 categorías: los derechos morales, que son los derechos inherentes a la autor. Y los derechos patrimoniales, que regulan la actividad para comercializar, distribuir, reproducir.[1] Es decir, en la UNAM, los derechos morales de una obra corresponder al autor o coautores; pero los derechos patrimoniales corresponden a la UNAM, que se encargará de usarlos según le convenga.

Otro de los mitos sobre el OA refiere que la calidad de los contenidos académicos baja pues se fomenta la publicación y se evita el arbitraje académico; el argumento se contradice pues en varios estudios bibliométricos se confirma que el OA incrementa la visibilidad, distribución y discusión del texto, con ello, la calidad del trabajo y la reputación del autor es cuestionada mayor número de veces y el contenido, en caso de ser relevante, gana más terreno y respeto entre las comunidades de especialistas.
El Dr Ernesto Priego menciona que el OA ha impactado a las empresas y corporativos editoriales pues inicialmente las suscripciones a las universidades eran el mecanismo para vender los contenidos académicos. Los autores recibían un pago por regalías; pero la distribución era limitada pues los académicos o estudiantes de doctorado consideran inaccesible pagar hasta 100USD por un artículo de 10 o 12 páginas que no saben si una vez pagado sea útil o no. Ahora el esquema de ventas y distribución ha cambiado; los autores pagan por el uso de plataformas que distribuyen de forma gratuita los papers que producen. Ésta práctica ha sido fuertemente cuestionada como actividad predatoria, desleal. Por ello el OA es una alternativa viable, honesta y responsable.  Por esta razón el Dr Priego, desde su área de trabajo sugiere:

Humanidades 1.0 – Publica o perece
Humanidades 2.0 – Publica, promueve el Open Access o perece
Humanidades 3.0 – Promueve y publica en Open Access o perece

Los académicos deben perder el miedo al OA; es deseable que eviten celar tanto su trabajo, deben pensar en una mejor distribución de contenidos. Hacer publicaciones digitales, nativas digitales, pensadas interactivas, con hipervínculos, hechas para leerse y distribuirse en línea.Deben conocer que hay muchas herramientas legales para garantizar la autoría y derechos de autor, existen las licencias CreativeCommons. De cualquier forma, internet se abre paso sólo, las personas que buscan, encuentran. No por el hecho de restringir la información y blindarla, se exterminará el plagio. Es mejor compartir que restringir. Promover una cultura de respeto.

La conferencia terminó con un mensaje que abrirá otro debate: El acceso abierto no es gratis, es la cúspide de la inversión académica. Está demostrado en varios estudios bibliométricos que el acceso abierto aumenta la distribución y citación de los contenidos. Eso se llama libertad de cátedra, difusión de la cultura y conocimiento científico.


* Israel Chávez Reséndiz
Junio 2013


[1] La UNAM administra el sitio http://www.edicion.unam.mx para orientar a los autores y editores respecto a los derechos de autor.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Planta de aguas residuales UNAM / Foto, portada Revista AIDIS


Soy parte del equipo editorial de la Revista AIDIS, investigación, desarrollo y práctica.

En abril de 2013 se publicó el Vol 6, No 1; en portada aparece una fotografía que tomé en la Planta de Aguas Residuales de Ciudad Universitaria.

Si ustedes son Ingenieros Ambientales o les interesa consultar los contenidos de la Revista AIDIS les comparto: http://issuu.com/ichavezr/docs/vol6_no1_2013_ok?mode=window&viewMode=doublePage



Israel Chávez Reséndiz

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Exposiciones / Museo de Ciencias / Proyecto Universitarios / Científicos / Divulgadores / Historia UNIVERSUM

Otro punto a analizar es la red de trabajo que se desarrolló en las exposiciones previas a la inauguración. Se consiguieron diferentes foros para mostrar lo que tiempo después sería el contenido de UNIVERSUM. Se evaluaron los trabajos y con esto se logró una mayor especialización en el campo de estudio sobre divulgación de la ciencia. Es de notar que en principio se carecía de una sólida teoría que explicara los fenómenos de la comunicación pública de la ciencia, pero fue bastante lógico no saber. Pues UNIVERSUM como lo he dicho repetidas veces, fue el primer Museo de Ciencias Interactivo de la UNAM, fue la primera inmersión de un grupo de universitarios en un proyecto que vinculaba estrechamente la imagen de la ciencia de los científicos de la UNAM con la sociedad mexicana.

* Extracto de mi tesis: Israel Chávez Reséndiz, ¿Cómo surge UNIVERSUM?, México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. 2008. 189 p.

© Israel Chávez Reséndiz. Todos los derechos reservados ©

* Apoyo el conocimiento libre y el concepto del Open Access; si vas a utilizar la información, cita la fuente de origen. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Exposición Sarukhán / MUCA / Rectoría / @UniversumMuseo / #HistoriaUNAM / #HistoriaUniversum / Historia UNIVERSUM

No sorprende decir que el tema del dinero y de los recursos ha sido una problemática que se ha visto reflejada en casi todos los proyectos universitarios. La mayoría de las veces la viabilidad de un proyecto se mide por el nivel de presupuesto que se asigna, pues aunque se cuenta con el trabajo intelectual de los universitarios, si los recursos económicos son limitados, el proyecto podría colapsarse e incluso desaparecer. Sin embargo, en este caso, la red social que se fue tejiendo por la exposición de José Sarukhán, llegó hasta las más altas cúpulas de poder dentro de la UNAM y consiguió los apoyos necesarios sin ningún problema:  


… sacó la chequera e hizo un cheque por 75 mil pesos, se lo dio al Dr. De la Borbolla y nosotros nos quedamos perplejos. Porque nunca pensamos que fuera a ser tan rápido y tan fácil. Entonces para no hacerlo muy largo, hicimos una exposición muy linda que llenó toda la parte baja de la antigua Facultad de Ciencias que era la torre que está en el centro del campus, y la tuvimos abierta por muchos meses; después nosotros nos fuimos, la Facultad más o menos guardó este asunto, quiso hacer un pequeño museito con esto y bueno, como todas estas cosas ocurren, todo ese material en el que participaron gente de primera, eran por la relación con Rodolfo Rivera con el MUCA tuvimos a artistas buenísimos para los diseño de los paneles, de los acrílicos donde colocamos ilustraciones de árboles filogenéticos y todo esto, a Benito Mendoza que era un dibujante que trabaja en el Instituto de Antropología, era el que llegaba a hacer los primeros dibujos de los descubrimientos, magnífico pintor, nos hizo un paro con estos tres grandes árboles genealógicos, tuvimos gente muy valiosa.[1]

 

Como vemos, la experiencia que logró Sarukhán, tuvo un peso sustantivo para los demás trabajos de comunicación de la ciencia, pues en la exposición se logró coordinar varias esferas sociales; por un lado, la administrativa, representada en los funcionarios de la Rectoría de la UNAM que dieron el apoyo y viabilidad económica. Por otro lado se encuentran el grupo de compañeros de Sarukhán, que siendo estudiantes propusieron el montaje de la exposición. También tenemos a los museógrafos, expertos en el medio, quienes cooperaron distribuyendo armónicamente los paneles de la exposición en el espacio del museo y a los ilustradores, artistas, y diseñadores gráficos.



* Extracto de mi tesis: Israel Chávez Reséndiz, ¿Cómo surge UNIVERSUM?, México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. 2008. 189 p.

© Israel Chávez Reséndiz. Todos los derechos reservados ©

* Apoyo el conocimiento libre y el concepto del Open Access; si vas a utilizar la información, cita la fuente de origen. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica.




[1] Ibíd.

José Sarukhán / Facultad de Ciencias / #Historia_Universum / @UniversumMuseo / Historia UNIVERSUM

Casi de manera simultánea, José Sarukhán, quién desde sus épocas de estudiante organizó  y montó una exposición[1] en la Facultad de Ciencias de la UNAM, ya contaba con una ligera experiencia, pues había logrado contacto directo con los museógrafos del Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA) lo que le permitió tener más elementos para considerar la construcción de un museo de historia natural. 

Sí, una de las personas que jugó un papel muy importante fue Rodolfo Rivera, que en ese tiempo trabajaba en el Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA), del cual era director el Dr. De la Borbolla…[2]


De hecho, la exposición tuvo más presencia dentro del ámbito universitario ya que la red de contactos se fue ampliado, pues no sólo eran los estudiantes quienes estaban metidos en el asunto, ahora ya se contaba con la asesoría de museógrafos, de científicos, de profesores e incluso con la participación de dibujantes e ilustradores.

…estaban Alejandro Medina Gándara…híjole los nombres no vienen enseguida, tal vez meditándolo un rato me acuerde de ellos. Total, estuvimos trabajando se hizo un proyecto muy grande y vimos que nosotros no íbamos a tener la capacidad económica para solventar los gastos de este tipo, estábamos hablando de 75 mil pesos, algo que en ese entonces era muchísimo dinero y bueno, Rodolfo nos arregló una plática con el Dr. De la Borbolla, se lo presentamos, le gustó mucho el entusiasmo que teníamos y finalmente nos llevó con el Rector que era el Dr. Chávez en ese tiempo y tuvimos una cita con él, una reunión, se lo platicamos, le gustó la idea…[3]



* Extracto de mi tesis: Israel Chávez Reséndiz, ¿Cómo surge UNIVERSUM?, México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. 2008. 189 p.

© Israel Chávez Reséndiz. Todos los derechos reservados ©

* Apoyo el conocimiento libre y el concepto del Open Access; si vas a utilizar la información, cita la fuente de origen. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica.



[1]Ahora, con respecto al Dr. Sarukhán, yo sé que él desde muy joven se vio muy interesado por los museos de ciencias, yo recuerdo una exposición en el año 73 en la Facultad de Ciencias que puso él cuando era estudiante junto con otros compañeros acerca como de la taxonomía, muy interesante y creo que él tenía este gusto por la divulgación y el interés de mostrarlo a través de un medio parecido al museo. Me parece que él conoció estos modelos en EU, le interesó mucho y trajo la idea y lo platicó con el Dr. Flores aunque parece que de inicio el Dr. Sarukhán, antes de ser rector, no encontró mucho apoyo.”  Entrevista a Carmen Sánchez, por Israel Chávez, México DF, UNAM-Casita de las Ciencias-DGDC, 30 de marzo de 2007.

[2] Entrevista a José Sarukhán. Op. Cit.

[3] Ibíd.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Las instalaciones del CUCC / #HistoriaUniversum / @UniversumMuseo / Historia UNIVERSUM

Recordemos que algunas de estas actividades se planearon desde la casa de Coyoacán, en la calle Melchor Ocampo. Después de un tiempo, las instalaciones del CUCC ingresaron a Ciudad Universitaria y ocuparon la planta baja de la Torre de Ciencias de la UNAM. A mediados de los ochenta, la gente que laboraba en el centro ya contaba con experiencia en programas de radio y tv:


Por ahí de 1980, 1981, yo me integré al CUCC en 81 que era recién formado que dependía de Difusión Cultural, no dependía del área de la Ciencia. Y este centro pues tenía como pequeños grupos de personas que estaban impulsando diferentes desarrollos o esfuerzos de comunicación de la ciencia. Entonces había gente que había venido del MUCA, de Televisión Educativa, de diferentes ámbitos, Arturo Orta que entró por ahí del 82 y que hacía fotografía científica, de hecho el estaba en el área de fotografía de la Facultad de Ciencias. Una buena parte de la gente se dedicaba hacer la redacción de noticias y artículos para la publicación de la revista Naturaleza, y había otros pequeños grupos que hacían audiovisual, concretamente video de divulgación.[1]


* Extracto de mi tesis: Israel Chávez Reséndiz, ¿Cómo surge UNIVERSUM?, México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. 2008. 189 p.

© Israel Chávez Reséndiz. Todos los derechos reservados ©

* Apoyo el conocimiento libre y el concepto del Open Access; si vas a utilizar la información, cita la fuente de origen. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica.



[1] Entrevista a Manuel González, Op. Cit.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia (CUCC) / Historia UNIVERSUM

Conforme el tiempo y la ciencia avanzan, se van produciendo cambios al interior de las universidades. Esta dinámica es inevitable debido a que los centros de estudio e investigación no pueden quedarse estáticos ante el avance del conocimiento. Un ejemplo de ello es que la UNAM, además de contar con sus escuelas y facultades, está dividida en varios centros e institutos de investigación científica.


Fue muy común que los centros e institutos además de producir conocimiento se preocuparan por la divulgación. Pero cada uno lo hacía de manera aislada, hacía dentro de sus propias comunidades incluso. Si bien algunos observatorios astronómicos u otras dependencias de la UNAM abrían sus puertas al público, no se tenían contempladas estrategias a largo plazo para comunicar la ciencia con mejores resultados.[1] Sostengo entonces que es hasta el surgimiento del PECC que se trata de buscar una solución a este problema y comienza la tarea de divulgar sistemática y profesionalmente la ciencia.

Como el mismo nombre lo marca, el PECC fue un programa experimental. Se proponían métodos, mensajes y medios para la divulgación. Se contó con un programa de trabajo que contemplaba la creación de un sistema de comunicación de la ciencia enfocado principalmente al bachillerato de la UNAM.[2] El grupo de personas que participaba fue haciéndose de recursos para ir construyendo una sólida plataforma de lanzamiento que soportara el peso de ser el único proyecto de comunicar la ciencia en la UNAM.

A finales de la década de 1970 los equipos de trabajo de Luis Estrada y Jorge Flores proponen la redacción de la revista Física que tenía por objeto acercarse a un público más amplio manejando un lenguaje atractivo y libre de tecnicismos. Así que en menos de un año, las actividades de comunicación de la ciencia fueron creciendo, pues si antes sólo había una conferencia,[3] ahora con la pequeña infraestructura del PECC, se lograban 2 o 3 por semana. Cuenta el Dr. Estrada que alguna vez visitó varias universidades norteamericanas dónde pudo constatar el éxito de los seminarios que se impartían a los estudiantes de posgrado. Esa experiencia lo marcó y no dudó en organizar este tipo de reuniones académicas en las instalaciones del PECC. Se aprendió rápido, se acumularon experiencias, se desarrollaron varios seminarios en Coyoacán, se produjo un conocimiento especializado y se establecieron contactos con los institutos de investigación. En muy poco tiempo Luis Estrada propondría la creación del Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia.

Ese centro se crea realmente por el interés personal de Luis Estrada, él logró convencer a las autoridades universitarias que era necesario un centro que estuviera dedicado a coordinar todas estas actividades que los Institutos y Facultades hacían como conferencias, reuniones o actividades diversas, pero sí, no había salvo Luis, nadie dedicado profesionalmente a la comunicación de la ciencia.[4]

Para ser más precisos, el Dr. Estrada justificó la creación del CUCC en varios artículos que se publicaron en Física, de hecho, los documentos que fueron presentados al Dr. Soberón para la fundación del Centro los expone Hernando Luján en su tesis de licenciatura.[5] En ellos se percibe, ante todo, la necesidad e importancia de la comunicación de la ciencia. Se apela al deber que tiene la Universidad para divulgar la ciencia que produce. Se reconoce que esta tarea sería supervisada por Extensión Universitaria y se sugiere que las oficinas del CUCC tengan cabida en C. U.

…con Difusión Cultural rentamos una casa y a partir de eso, una vez regresando a la universidad, con esta experiencia pues logramos que el rector, que pues en ese momento ya era el rector Soberón, él fundara el Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia. La idea de esto centro, formalmente el centro era una figura que todavía conserva la universidad que se llama: Centros de Extensión Académica o Universitaria.[6]



* Extracto de mi tesis: Israel Chávez Reséndiz, ¿Cómo surge UNIVERSUM?, México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. 2008. 189 p.

© Israel Chávez Reséndiz. Todos los derechos reservados ©

* Apoyo el conocimiento libre y el concepto del Open Access; si vas a utilizar la información, cita la fuente de origen. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica.



[1] Joaquín Gallo Sarlat. “Entre eclipses y cometas: reminiscencias de la vida de Joaquín Gallo.” En: Marco Arturo Moreno Corral. Historia de la Astronomía en México. México: FCE. 1986. 255 p. p. 190

[2] Entrevista con Luis Estrada. por Israel Chávez, México DF, UNAM-Casita de las Ciencias-DGDC, 1 de febrero de 2008.

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

[5] Hernando Lujan Saldivar. El Centro Universitario de Comunicación de la Ciencia y sus antecedentes: Una experiencia de comunicación de la Ciencia en la UNAM 1970-1989. México: El autor. 1997. 242 p. Tesis de Biología, Facultad de Ciencias.

[6] Entrevista a Luis Estrada. Op. Cit.